[Cine] Green Book

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Cuando vi el tráiler de la película por primera vez, supe que me iba a interesar. Por dos razones, la primera era la presencia de Mahershala Ali y Viggo Mortensen. Dos actores que me encantan. Y la otra razón es por la temática que iba a tratar: el racismo.

Basado en hechos reales, uno de los guionistas es el hijo de Tony Lip (interpretado por Mortensen), la película nos cuenta la gira que emprende el Doctor Shirley, un pianista prodigioso, a través del sur de Estados Unidos. Ese que está muy anclado en la segregación y se aferra a su pasado en el que los afro-americanos eran esclavos.

Para evitar cualquier problema y asegurarse de que Shirley cumpla con sus obligaciones contractuales, su discográfica contrata los servicios de Tony Lip como conductor y algo más.

Shirley (Mahershala Ali) le ayuda a escribir una letra a Tony Lip (Viggo Mortensen) para su mujer

Si a primeras vistas parece que tenemos una road movie (película de carretera), el título de la película se basa justamente en el libro al que entregan a Tony (una especie de guía Michelín pero para afro-americanos) y que va usando a lo largo del viaje, el mensaje va mucho más allá de eso. Vemos una diferencia cultural enorme entre los dos protagonistas, y no necesariamente el que uno pensaría.

Por un lado tenemos a Shirley que ha recibido una educación impecable, algo de lo que carece Tony al ver sus modales, y se ha bañado en una cultura muy elitista en el que sus referentes musicales son Beethoven o Chopin. Aunque no debería sorprender por parte de un pianista, pero que no ha oído nunca a artistas como Aretha Franklin.

Mientras que Tony Lip es un perfecto truhan, poco educado, bastante grosero y con un vocabulario muy restringido, pero que siempre se las apaña y logra salirse con las suyas. Es más de usar los puños para resolver un conflicto.

Quizás el momento más revelador de la película es cuando el propio Tony Lip, de origen italiano, le cuenta al Doctor Shirley que parece conocer mucho más de la cultura afro-americana que él, siendo el mismo afro-americano.

No obstante, el Doctor Shirley sigue siendo tratado como un ciudadano de segunda (incluso tercera) categoría ante ciertas circunstancias. Algo que se ha ido mejorando con el tiempo, pero que demuestra que por mucho que se esfuerce en distanciarse de su herencia (histórica y cultural), su color de piel le seguirá persiguiendo siempre.

Algo que el propio Tony no quiere, o no parece entender al principio, al tener él mismo ciertos prejuicios que van cambiando poco a poco a lo largo de la obra. Que es sin duda la mejor manera de transmitir el mensaje al espectador.

Uno queda casi asombrado cuando se da cuenta que el director de esta magnífica película es Peter Farrelly. El culpable de realizar clásicos de la comedia de los 90 como Dos tontos muy tontos o Algo más pasa con Mary.

Por lo que demuestra una capacidad asombrosa en cambiar de género y las cinco nominaciones, para los Óscar, que recibió Green Book no son en absoluto desmerecidas.

Dos de ellas para los dos protagonistas, y que son quizás la principal razón de ir a descubrir Green Book. Tampoco puede quedar atrás una breve mención a las actuaciones de piano que están esparcidas durante el largometraje que permiten elevar aún más el interés de la película.

En definitiva, Green Book es una obra imprescindible, en el que vemos la confrontación de dos protagonistas con ideas bien distintas de cómo es el mundo y que todo parece oponerlos. Aún así, poco a poco van aprendiendo del otro.

Además logra integrar el humor sin que parezca forzado o con chistes innecesarios, que permite aliviar el tono de la película y que te acaben cayendo bien los protagonistas.


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