El valor de una foto (Time 100 Photos)

Debido a que ambas fotos pueden ser chocantes para algunos, no las he puesto pero os pongo un link para los que no saben de qué foto estoy hablando.

Foto escogida del Time: “Alan Kurdi” por Nilüfer Demir (ver las 100 fotos a través de http://100photos.time.com/ )

Foto que no está en la lista: “Boy in the Ambulance” por Mahmoud Raslan

 

La guerra que lleva azotando a Siria desde 2011, quizás se podría resumir en dos fotografías, las dos escogidas. La primera podría ser el símbolo de la desesperación del pueblo sirio y el intento de huir hacia Europa para tener un futuro. La segunda sería el símbolo de la crueldad que afecta a los que no se han ido de Siria y viven su vida con bombardeos diarios. El por qué del impacto de ambas fotos se podría relacionar con el hecho de que ambos son tan solo unos niños, uno murió ahogado intentando llegar a Europa, el otro se le ve lleno de polvo y con sangre en la cara por culpa de un bombardeo cercano a dónde estaba. Con tal contexto, es imposible quedarse impasible ante una situación tan desoladora. Ambas fotos coparon las portadas de los periódicos del mundo entero.

Lo que pasa con cualquier foto, es que siempre existe una historia detrás de dicha foto, en el caso de esas dos fotos, la historia es que se haya criticado que han sido usadas como propaganda. En el caso de Alan Kurdi, se acusaba al fotógrafo de “montar” la escena y de colocar el cuerpo del niño de esa forma; mientras que la otra foto ha sido cuestionada por el propio presidente sirio, Bachar Asad en una entrevista con un periodista suizo en el que denunciaba que era un fotomontaje por parte de los Cascos Blancos (nominados al Premio Nobel de la Paz en 2016) en el que Omran, el niño de la foto, y su hermana fueron usados en varias ocasiones como afectados por los bombardeos en cuestión de días o semanas.

El problema que lleva trayendo un conflicto como el sirio es la veracidad de las noticias y en este caso de sus fotos. Sobre todo en un tiempo en el que las fake news, que han tenido un impacto no despreciable en las últimas elecciones estadounidenses, le está robando protagonismo a la veracidad. Tanto inventarse noticias falsas como la propaganda son armas peligrosas, sobre todo cuando la gente no intente contrastar los hechos y se cree todo lo que se le dice.