La importancia de contratar más personal en I+D

La ciencia y la tecnología es un sector que, desgraciadamente, no se salvó de la crisis económica. Aunque lo curioso es que aguantó dos años más antes de verse obligado a hacer recortes. Porque si nos fijamos en los últimos datos del INE que van de los años 2007 hasta el año 2014, vemos como es a partir de 2011 cuando el número de personal (investigadores también) van en descenso para volver a cifras del 2007. Aunque habría que matizar que ese descenso empezó antes en las empresas privadas que no esperaron en reducir costes en un sector tan importante como es el caso de I+D. Aquello va en paralelo con la inversión (monetaria) que también ha bajado desde 2010.

 

Dónde hubo una sangría mayor entre los distintos sectores: Administración Pública, Enseñanza Superior, Empresas y Instituciones privadas sin fines de lucro (IPSFL), es sin duda en la Enseñanza Superior. Hemos pasado de tener 83.300 empleados en I+D en 2010 a poco más de 73.000 en 2014, con cifras aún más bajas que 2007 y casi acercándose a 2006. Mismo balance en el apartado de Investigadores en el que la diferencia entre 2010 y 2014 es de 7.000 personas menos. Uno de los mayores peligros que acarrean esa disminución de personal, es lo que se ha llamado como “fuga de cerebros”. Debido a la falta de oferta para los recién graduados en las distintas materias científicas o de tecnologías, muchos se ven obligados a marcharse al extranjero con el fin de poder seguir investigando en su campo de dedicación. No nos podemos permitir que miles de españoles se vayan a Estados Unidos, Alemania o Reino Unido para realizar avances científicos y permitir a esos países recoger todos los frutos. Muchas de las investigaciones son justamente realizadas en la Enseñanza Superior o financiadas por ese sector y es por ello que es necesario que el Gobierno haga todo lo posible para volver a cifras de 2010 lo más brevemente posible y no esperar hasta 2018 o 2020.

Por último, no deberíamos olvidarnos de la importancia que es el I+D (investigación y desarrollo), sin olvidarse de la innovación, sobre todo en el sector de las TIC (tecnologías de la información y comunicación) ya que hoy en día nos regimos en un mercado dominado por aparatos inteligentes como lo son los Smartphones, las Tablets o el propio ordenador. Ante una sociedad que se ha acostumbrado a la instantaneidad, sería peligroso no volver a contratar (e invertir) gente en I+D.